IV.

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Silencio. No el tipo de silencio de una biblioteca ni el de una iglesia. Para mí y de forma personal, el silencio es esa abstracción propia en la que el tiempo se detiene, nada parece moverse y no te importaría que las cosas que percibes en ese instante ocurrieran en bucle infinito. No se trata de la ausencia de sonido. Al contrario, hay muchos sonidos, cientos, de distintos matices y timbres que puedes descomponer e identificar y que te ayudan a entender el espacio, la distancia o la profundidad. Actúan de forma colectiva entre ellos formando un grupo, pero tienen la propiedad de ser extraídos y aislados individualmente, convirtiéndose en actores independientes que definen el contexto desde su propio ritmo. (taskscape).

Para llegar al contexto de la casa_taller_laboratorio de María Langarita, es necesario hacer cientos de km desde Madrid, salir de autovías nacionales y carreteras autonómicas, avanzar por caminos de tierra y vagar sin una senda marcada hasta alcanzar un punto en el que ese silencio personal que cada uno crea en su mente se produzca de forma física y tangible en la realidad.

El entorno que he escogido se trata de una amplia llanura del sur español. Un extenso espacio plano en el que no sobresale nada salvo algún árbol puntual en la lejanía. Un landscape en el que las  parcelas de cultivos se disponen en hileras que resultan fugar en el infinito. En este contexto todo parece no acabar nunca, ni el instante ni la distancia.

El sol es un actor clave aquí: un enorme espacio sin objetos que arrojen sombra y en España, puede provocarle a más de uno una insolación sólo de imaginárselo. Esta imagen mental nada tiene que envidiarle a las escenas de desierto de Breaking Bad en las que los protagonistas parecen cocinar a 50ºC, por lo menos, dentro de la caravana.

Pero en mi escenario aparece el viento. Al no existir obstáculos, el viento se propaga con mayor libertad y velocidad. El viento acalla cualquier otro sonido que se esté produciendo en el instante en el que transcurre, lo convierte en mudo; mientras que al mismo tiempo, su interacción -con el relieve, los cuerpos y las formas que se encuentra a su paso- forma ritmos propios, situaciones que se podrían analizar como actores en sí mismos: el agitar de la vegetación de suelo, el vuelo de restos ligeros en su flujo o roce al rodear la forma de la persona son ejemplos.

Sin embargo los ritmos, o el grupo de ritmo que me crean mayor interés en este contexto son por ejemplo el coche que puedes ver muy lejos de ti, en movimiento pero que no puedes oír, o ese árbol zarandeándose pero que no escuchas. Estos actores mudos en los que solo parte de la información se te es dada los considero los de mayor valor en mi contexto.

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