I.

v

Como hablábamos de cuentos, voy a contar uno que me es familiar para romper el hielo. Paco terminó la carrera en 1985 y encontró un buen trabajo nada más salir, aunque no de lo suyo.  Como hacía bien las cosas, se esforzaba y trataba bien a la gente, ganó buena fama. De ahí escaló a un puesto mucho mejor, que le garantizaba una gran calidad de vida, pero por problemas se buscó otra cosa. Era fácil, había puestos esperándole. El nuevo no fue tan bien, así que se replanteó sus oportunidades laborales y encontró algo de lo que estudió, en una empresa más pequeña. Allí le fue bien unos años, hasta que empezó a ir mal, porque ¡se dejó de hacer obras!¡Qué cosas! Tenía un puesto fijo, pero no podía quedarse a esperar. Y ahí estaba Paco, en sus mid-to-late 40s. Pensó que si por su cuenta se buscaba pequeños trabajos de proyecto con unos y con otros, le iría bien. En su nuevo ambiente ganó confianza, porque era bueno en sus resultados, tenía buen trato con la gente y todos quedaban satisfechos. Incluso a veces lo recomendaban para cosas que no había hecho jamás, pero siempre trataba de mejorarse y abrir sus posibilidades.

Como introducción, es larga, pero quería ejemplificar que no sólo los jóvenes somos los que evolucionamos para adaptarnos en el nuevo paradigma de la economía directa. Todos debemos buscar nuevos trabajos aún por inventar o modificar las tareas que éstos abarcaban anteriormente. Y es mucho más duro en casos de transición de un sistema a otro.

Los encargos son trabajo. Si para conseguirlo debo aprender técnicas nuevas, cambiar la forma  de abordar los problemas y moverme de forma creativa en una comunidad de personas con fines comunes a los míos, se hará. Es necesario renovarse, adaptarse continuamente. Porque las oportunidades son las que tú te creas, destacando tus habilidades de entre los demás; o propiciándolas, analizando posibilidades, buscando retos que seas capaz de solucionar desarrollándote como profesional.

Es una nueva búsqueda de trabajo de manera innovadora, apoyándonos en la experiencia y capacidades. Tengo que entender que herramientas como el portfolio y mi capacidad de interrelación con el cliente, son fundamentales en mi trabajo como arquitecta. Es lo que ven de mi, y de la misma manera que no nos comportamos igual según quien tengamos delante, debemos reelaborar nuestro trabajo y seleccionar las piezas para ser necesariamente los únicos que puedan realizar el proyecto.

Nos lo han dicho cientos de veces, no podemos reescribirnos sino mediante relaciones entre las personas que compartimos metas. Aprendiendo de los demás y al mismo tiempo enseñando lo que conocemos. Es formación añadida, en la que vamos creciendo individual y colectivamente. Y no hay más ir a la sala de trabajo de nuestra escuela para ver cómo nos ayudamos en equipos.

Es la forma natural de trabajo.

Anuncios